#ZoidoMentiroso se olvida de los barrios

zm-barriosLejos queda ya el dedo acusador de aquel candidato que conseguía con facilidad una portada tras otra con el mínimo esfuerzo de señalar una loseta. Aquel que estaba “ungido por los dioses”, paseaba por los barrios alardeando sin pudor de una milagrosa acción reparadora que dejaría a Sevilla sin mancha ni desconchón.

Las hemerotecas, no obstante y para vergüenza de los mismos cronistas que ahora se lo callan, no permiten que el olvido reniegue de la mayor: Y es que el alcalde que quería a sus barrios se ha olvidado por completo de aquellas losetas que siguen sueltas, de aquellos baches que ya amenazan incluso la seguridad de peatones, ciclistas, motos y conductores y de aquella limpieza que, a pesar de sus proclamadas denuncias, conseguía año tras año premiar a LIPASAM con la escoba de plata o de platino y cuyo reconocimiento no se ha vuelto a conseguir desde que es Zoido quien se “ocupa” de barrer la ciudad.

Y no es que no limpie. Lo que pasa es que Zoido limpia, digamos, “selectivamente”, de forma que desembarca allí donde considera que le interesa más políticamente y se olvida por completo de los barrios de trabajadores y clases populares a quienes había prometido limpieza o seguridad.

Porque esa es otra: prometió policía de proximidad y ni están ni se les espera; soterramiento de cables que siguen colgando; agentes de vigilancia de parques de los que nadie ha vuelto a oír hablar o, y esto sí que es gordo, mantener y aumentar los programas de empleo en los barrios de mayor exclusión social cuando ha acabado suprimiéndolos a pesar de que la Junta de Andalucía ha puesto la parte que le tocaba.

Aquel dedo acusador, señalando la deficiencia o la conservación insuficiente, ya no señala losetas, baches o roturas. Ahora el dedo se le ha subido a la nariz que le va creciendo cada día como a aquel del cuento que tanto mentía.

Zoido se ha olvidado de la Sevilla de los barrios. Además del Casco Antiguo, nuestra ciudad cuenta con más de 150 grandes barrios, en los que, al parecer, ya no importa el mantenimiento adecuado.

Aquella imagen colocando un banco en Bellavista, recogiendo las basuras de El Vacie o limpiando las paredes de carteles viejos ha quedado para la vergonzante historia del populismo, el cinismo, la demagogia y la mentira de un alcalde al que estas denuncias deberían de producir el mayor de los sonrojos.

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